Cómo hacer que tus Creencias No te Limiten

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Dentro de nosotros vive una verdad acerca de todo. Hay cosas que creemos que podemos hacer y otras que parecen imposibles. Y, tanto cuando creemos que no podemos, como cuando creemos que sí podemos, siempre tenemos razón.

Qué son las Creencias

Una creencia es un estado de tu mente, una voz que te susurra al oído lo que supone como algo verdadero acerca de algo concreto, en base a la experiencia adquirida a lo largo de tu vida. Las creencias nos dicen una verdad, sin tener un conocimiento directo de la misma, ni un fundamento objetivo. Simplemente pensamos que algo es de una determinada manera porque nuestra mente nos dice que así es. Y, ¿quién somos nosotros para cuestionar a nuestra mente?

Cómo se forman las Creencias

Las creencias son parte inseparable de nosotros, se forman a lo largo de nuestra vida gracias a la educación y la imitación de comportamientos de otras personas, además de conclusiones que extraemos de nuestras propias experiencias del pasado.

También cargamos nuestra mochila de creencias a base de sensaciones y prejuicios. Necesitamos llenar de sentido el mundo, así que nos valemos de imágenes  mentales que usamos para sobrevivir al día a día. Dicho de otra manera, usamos las creencias como pautas de comportamiento.

Las creencias son como señales en un camino desconocido, las seguimos porque confiamos en ellas, pero no sabemos quién las puso ahí ni por qué.

Por ejemplo, si de pequeño te mordió un perro, puedes tener una creencia como “todos los perros muerden a las personas”. De este modo es como fabricas una creencia limitante que te impedirá, por ejemplo, convivir con alguien que tiene un caniche en casa. A partir de una experiencia concreta del pasado, generalizas y creas una creencia paralizante.

Las palabras repetidas y las frases hechas, también se convierten en creencias. Cuando vomitamos frases como: “todo está muy mal”, “los niños son muy egoístas” o “todos los hombres (o mujeres) son iguales”, estamos formando creencias en nosotros mismos y en los demás. En este caso, creencias tóxicas que no hacen mas que sumergirnos en prejuicios y fobias.

El Efecto Pigmalión

Es un término utilizado en psicología y pedagogía, para explicar la creencia que tiene una persona de poder influir en la conducta de otra y en la suya misma. Este efecto explica como, a base de “calentar” la cabeza de otra persona, podemos conseguir que termine haciendo lo que nosotros queremos que haga.

“Una profecía autocumplida es una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta”.

También se refiere al hecho de que alguien puede conseguir lo que se propone cuando imagina que puede conseguirlo. “Si creo que puedo, lo conseguiré”. Este tipo de práctica es muy utilizada por los atletas, es un arma poderosa de autosugestión de demostrada eficacia a la hora de aumentar el rendimiento físico de los deportistas.

Que tus Creencias no Limiten a Nadie (Ni siquiera a ti)

Debemos revisar nuestras creencias limitantes para que éstas no sean transferidas a otras personas, sobre todo a nuestros hijos. ¿Qué pasa si no paro de repetirle a mi hija que el patinaje es peligroso?, ¿qué pasaría si le explicase el caso de un niño que se rompió la mandíbula patinando?, ¿o le dijera que yo me lesioné una rodilla patinando?

Seguramente, este tipo de mensajes desanimarían a mi pequeña y terminase por dejar de patinar. Lo peor es que esa creencia que yo le transmitiría, acabaría formando parte de su pensamiento para el resto de su vida. Desprendernos para siempre de una creencia no es tarea fácil y no se consigue de la noche a la mañana. Nos aferramos tan fuerte a ellas que resulta muy difícil desarraigarse para volver a pensar con cierta libertad, sin más condicionantes que nuestro deseo de enfrentarnos a nuevas experiencias.

Los adultos estamos limitados por nuestras creencias, nos da miedo tomar según qué decisiones por miedo a equivocarnos.  Y esa es una de las peores creencias que existe: el miedo al fracaso. Vivimos en una sociedad donde está mal visto equivocarse, lo que nos condiciona enormemente a la hora de emprender nuevos proyectos. No en vano, somos uno de los países donde la estabilidad laboral está más valorada que el emprendimiento. Todos tenemos infinitas posibilidades de hacer más cosas de las que hoy imaginamos, pero debemos creer en ello, creer en nuestras capacidades, para conseguir llevarlo a cabo. No dejes que nada ni nadie te diga lo contrario, ni siquiera tú mismo.

¿Qué harás hoy para revisar tus creencias?

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