¿Puede una Pesadilla Matarte?

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¡¿Crees que una pesadilla puede matarte?¿Alguna vez has oído el caso de alguien que aparentemente sano se acuesta, y no vuelve a levantarse nunca más? Simplemente muere durante el sueño sin una razón aparente.

Lo creas o no, esto es totalmente real y verídico. Se trata del síndrome de muerte súbita nocturna inesperada, y fue el trastorno que inspiró a Wes Craven a crear al personaje de Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street.

La mayoría de casos se han dado en países del sudeste asiático como Laos, Tailandia, filipinas, Vietnam o Japón. Se trata de varones jóvenes sin ninguna enfermedad aparente,a los cuales el corazón les deja de latir durante el sueño.

Este síndrome es mucho más común en hombres que en mujeres, es por eso que alguno aldeanos tailandeses duermen con ropas de mujer para así confundir al espíritu.

Síndrome de muerte súbita nocturna inesperada

También conocido como SUNDS (sus siglas en inglés), fue reconocido por primera vez en 1977 entre la comunidad de refugiados Hmong en Estados Unidos. Estos refugiados habían empezado a morir de manera repentina mientras dormían y nada parecía tener sentido.

Las víctimas siempre eran varones entre 25 y 55 años de edad, todos con buena salud y pertanecientes a la etnia de refugiados Hmong, procedente de Laos. Se creía que el estrés por un nuevo hogar podía ser la causa desencadenante para producirse la muerte, pero tampoco tenían evidencias de ningún episodio cardíaco o problema coronario.

Indagando en el origen del SUNDS

Pasaron muchos años y los médicos seguían totalmente desconcertados acerca de las muertes entre los Hmong.

Empezaron a indagar más en el origen de esas extrañas muertes. Realizaron autopsias a 18 corazones de víctimas para encontrar posibles evidencias científicas que explicaran el extraño fenómeno.

Resulta que existían algunas anomalías anatómicas, que quizás fueran hereditarias, que podían inducir a un desorden en el pulso del corazón. Aún así cayeron en la cuenta de que simplemente esta anomalía no podía explicar las muertes.

Los investigadores decidieron entonces cambiaron su foco a las posibles causas oníricas.

El equipo de investigación dirigido por Neil Holtan del St. Paul Ramsey Medical Center empezó así a entrevistar a los familiares de las víctimas e identificaron unos rasgos muy identificativos en la mayoría de los casos: terrores nocturnos los días anteriores a la muerte, visitas de espíritus malignos, sensación de pánico, parálisis en ciertas partes del cuerpo, fuerte presión en el pecho, la sensación de que un ser extraño estaba en la habitación, y por último, una perturbación sensorial de la vista, oído o tacto.

El equipo científico se dio cuenta de la necesidad de explorar el mundo religioso de los Hmong para entender de verdad porqué se producían esas muertes. Quizás lo que les estaba matando, eran sus propias creencias.

¿Quiénes son los Hmong?

Esta pequeña etnia asiática está repartida alrededor de China, Laos, Tailandia y Vietnam. Son un pueblo seminómada, que vive entre montañas y se dedican a la agricultura.

Su estilo de vida se vio totalmente cambiado durante la guerra de Vietnam. Algunos agentes de la CIA norteamericanos, se infiltraron en comunidades de Hmong y reclutaron 20000 miembros para incorporarlos a un “ejercito secreto”.

Cuando Estados Unidos abandonó a Vietnam, toda la comunidad quedó desamparada y los gobernantes comunistas de Laos y Vietnam empezaron a ejecutar a aquellos Hmong que habían colaborado con las fuerzas estadounidenses.

En los años 70 muchos de ellos se trasladaron a Estados Unidos, Francia o Australia donde adquirieron la condición de refugiados políticos.

La religión de los Hmong, no encajaba en la sociedad moderna americana que les había acogido. Ellos creían en la adoración de los seres invisibles que protegían los ríos, árboles y montañas. Además, afirmaban que las almas de sus familiares quedaban a su alrededor, y podían seguir hablando con ellos mientras estuvieran en su hogar. Sin embargo, tan lejos de casa, se veían incapacitados de preservar los espiritus de sus antepasados. Todo su mundo espiritual se les vino abajo.

Según la doctora Adler, la situación angustiosa propició un estrés psicológico catastrófico. Esa cultura ancestral se negaba a morir y se estaba manifestando en pesadillas y en las muertes de varios de los integrantes de la etnia Hmong.

Para ellos, no se trata de pesadillas ni terrores nocturnos, sino de un ente maligno que les persigue durante días, hasta que consigue su muerte.

Este ser maligno empieza advirtiendo su presencia a las víctimas,, entonces les invade una sensación de horror junto a una fuerte presión en el pecho que les impide respirar con naturalidad. Cada vez que van a la cama, vislumbran la imagen del ser malvado.

Uno de los testimonios de la doctora Adler narra su primera experiencia con el ente de la siguiente manera:

Yo estaba en mi cama por la noche. Había gente en el otro extremo de la casa y les oía hablar. Todavía estaban hablando afuera. Oía todo. Pero yo sabía que alguien más estaba allí. De repente llegó un cuerpo enorme, parecía como un gran animal de peluche de esos que venden aquí. Se puso sobre mi cuerpo y tuve que luchar para intentar salir de ahí. No me podía mover, no podía hablar en absoluto. Ni siquiera podía gritar “¡No!”. En el momento en que todo había terminado, recuerdo que había otras cuatro personas dentro de la habitación y me dijeron: “Oye, has hecho tú todo ese ruido”. Yo trataba de luchar contra mí mismo y estaba muy, muy, muy aterrado. Ese espíritu en particular era grande, negro y peludo. Dientes grandes. Ojos grandes. Yo estaba muy, muy asustado.”

Los Hmong identifican a los diabólicos protagonistas de estas pesadillas como “tsog”. Según sus leyendas, estos habitan en cuevas oscuras y tienen una especial predilección por las mujeres jóvenes y fértiles.

Lo interesante de todo esto, es que aunque muchos Hmong cambiaron de religión y se hicieron cristianos una vez se acomodaron a su nuevo país, muchos de los conversos siguieron padeciendo esas horribles pesadillas. Solo que estos no identificaban al ser como tsog, sino como Satanás.

Los Hmong tradicionales que no habían abandonado la religión empezaron a acusar a los Hmong conversos de mantener a esos espíritus con ellos como castigo por haber abandonado su religión.

Aún así, ambos grupos siguieron muriendo por SUNDS en los próximos años.

Sueños mortales más allá de los Hmong

Lo que más sorprendió de las muertes por SUNDS en Estados Unidos, es que estaban ligadas a una población cultural muy específica. Aún así, se han encontrado otros episodios similares también en Asia.

Por ejemplo, en Filipinas las muertes súbitas nocturnas se conocen como “bangungut”, que significa “levantarse y gemir en sueños”. El 96% de los fallecidos eran hombres, sin ninguna enfermedad conocida, y con una media de edad de 33 años. Como en el caso Hmong, había una criatura asociada a dichas muertes. Allí la llamaban “batibat”, una dama gorda, vieja y grande que vive en los arboles. Se cree que cuando su árbol es talado para construir una casa, este espíritu entra en contacto con el mundo humano. Entonces ésta se acerca a los hombres mientras duermen, y se les sienta en el estomago hasta que mueran por asfixia.

Acercándonos más a occidente, Carl Jung recogió en su obra “El hombre y sus símbolos” la historia de una niña con terrores nocturnos que pareció anticipar su muerte por medio de sus pesadillas. Según Jung “la experiencia demuestra que el desconocido acercamiento de la mente arroja una sombra premonitoria sobre la vida, y los sueños de la víctima.”

Según esta interpretación, los sueños no matan, sino que avisan de la existencia de enfermedades o desordenes que pueden desencadenar la muerte. Entonces se entiende que tan solo es un síntoma, que adopta una forma u otra según la cultura de la persona.

Aún así, esto no explica del todo el trastorno, ya que en el caso de la niña, murió por una enfermedad infecciosa, es decir, había una causa totalmente razonable que explicaba la muerte. Pero en el caso de Hmong, todos los fallecidos estaban aparentemente sanos.

Las creencias también puede curar

Entonces ¿que sacamos en conclusión? ¿Realmente sus creencias y religión eran las causantes de su muerte? ¿El hecho de creer que podían morir en una pesadillla, era lo que realmente lo provocaba?

Parece que las anomalías anatómicas encontradas en los corazones de los fallecidos, sumado al estrés y miedo por morir mientras dormían, pudo provocar dichas pesadillas y a su vez, este estado alterado ocasionaba arritmias en el corazón, y finalmente la muerte.

Muchos Hmong que se sentían perseguidos por la muerte, se negaron a dormir, hasta que inevitablemente caían en sus sueños. Y sí, muchos de ellos murieron en su sueño.

Los médicos cayeron en la cuenta de que si las creencias de la religión Hmong podían provocar la muerte, también podían ser usadas para curar.

Los hospitales de los Estados Unidos empezaron a trabajar mano a mano con chamanes Hmong para cuidar de los enfermos de la etnia. Estos practicaban rituales en las habitaciones, y les hacían creer que estaban a salvo de cualquier demonio, lo cual en la mayoría de casos, aceleraba su curación.

Jim MdDiarmid, psicólogo clínico del Mercy Medical, contó en unas declaración para el New York Times, que una vez permitió a un chamán colocar una espada en la puerta de un paciente, con la intención de ahuyentar a los espíritus malignos. Este paciente sanó milagrosamente de una gangrena intestinal.

¿Magía? ¿Ciencia? Bueno, quizás nuestras creencias y pensamientos tienen mucho más poder en nuestro cuerpo de lo que a priori podamos pensar.

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