“Carta de un suicida” – Origen de los pensamientos suicidas

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El caso de Julieta D.

Julieta ya había encontrado el método para suicidarse, así que cerró la puerta de su casa y de su cuarto. Cerro todas las cortinas para quedarse en su absoluta oscuridad. Apagó su teléfono móvil.
“Me cerré al mundo. Yo sobraba en el.” Julieta se sentía totalmente abandonada, creía que al suicidarse no dejaría ningún hueco en la familia y amigos. Se sentía insignificante, tanto que creía que su ausencia daba igual al resto del mundo.

“Mientras estaba en mi trabajo en en el gimnasio, comencé a sentir que mis compañeros ya no me hablaban. Cuando estos conversaban entre ellos creía que hablaban de mi y contra mi.”

Julieta dejó el trabajo y el gimnasio al que frecuentaba. Dejó de bañarse, de lavarse los dientes, de depilarse, de maquillarse…

Eligió la hora. Tenía calculado el tiempo en el que tardaría a morir. Quería una muerte rápida. Ese mismo día llamó a su madre: “madre, siento que no soy suficiente para ti, ni para nadie. Siento que sobro. Me voy. Quiero estar muerta.”
Afortunadamente, este aviso bastó para que la madre de Julieta actuara e impidiera que su hija se quitara la vida.

Pensamientos suicidas: de dónde surgen

“Hay momentos de desesperación tan largos tan fuertes donde solo habrá cabida para un abrazo caluroso y unas pocas palabras de compañeros por una madre o un padre amoroso que pudieran hacernos sentir que no estamos solos. Pero qué puedo esperar de un alcohólico autocompasivo y una madre a la que solo puedo despertarle sentimientos de rivalidad y rabia? Consciente no busco la compasión de nadie, solo quiero sentir que hay alguien que comparte mi sentir, que tiene sentido esto que me preocupa y me ahoga, que no es una situación más a la que yo veo más grande por mi manera de ser exagerada/ sensible. Poder encontrar la solución y hacer lo que esté en mis manos para mejorarla, no solo porqué me duele tremendamente ver como mi padre se hunde en el abismo cada vez más profundo del alcohol y porqué de eso de la desesperanza y el poco deseo de vivir y ser feliz. Ya nada me interesa ni espero de la vida. Solo dormir y en ese dormir ya nunca más despertar”. Mujer de 45 años.

¿Qué puede llevar a una persona acabar con su propia vida? Esta es una pregunta que se formula la mayoría de gente, cuesta de entender cuando uno no se ha encontrado en una depresión profunda, cómo alguien puede ser capaz de acabar con su existencia.




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Carta de suicidio 1

¿Cómo se siente alguien que no ve el fin de su sufrimiento?

Algunos trastornos que pueden derivar en ideas suicidas:

  • Trastorno bipolar.

  • Trastorno límite de la personalidad.

  • Depresión.

  • Consumo de alcohol o drogas.

  • Trastorno de estrés postraumático.

  • Esquizofrenia.

  • Vida estresante por problemas financieros o en las relaciones interpersonales.

Acabar con el dolor:

Realmente lo que que se busca con el suicidio no es acabar con la vida, sino acabar con el sufrimiento; la mente depresiva no encuentra otra solución que no sea el fin del camino, y así del dolor.

La vida deja de tener sentido, se cree que la propia ausencia no modificará el día a día de la gente de nuestro alrededor, o que incluso, sus vidas mejorarían.

Uno se siente desesperanzado, no querido, culpable por ser incapaz de no mejorar la situación, y de verdad se está seguro de que la vida no cambiará, de que nada irá ya nunca mejor, que lo mejor es desaparecer del mundo.

Indicios del suicidio:

Siento que todo va cambiando a mi alrededor. Las cosas fluyen con un sentido de humanidad y de realidad, la cual indica que todo vuelve a la normalidad. Ya todo se me hace concreto, no tengo mundos dispersos de seres irreales que alguna vez creé para evadir mi razón de existencia. Esto es un punto positivo que aprueba el amor de Dios hacia las personas, porque después de estar tan confundido y disperso en razones que solo me conducían al odio ahora veo con claridad. Que las cosas se pueden mejorar aportando un granito de arena.

Si las cosas fueran en vano para que sufrir? Si las cosas fueran irreales para que mentir? Si el odio puede mas que el amor no hay razón para ayudar y para existir, ya que Jesucristo demostró que la voz de la esperanza la encontramos dentro de nuestros corazones y que por lo tanto es un tramo que debemos vivir”. Varón de 18 años.

A estas alturas estarás pensando, cómo detectar cuando alguien con una depresión está pensando en acabar con su vida. Hay algunos pensamientos e ideas, conscientes o inconscientes, así como acciones, comunes en la mayoría de suicidas:

– “todo el mundo estaría mejor sin mí”, “no estaré mucho más tiempo aquí”, ” te arrepentirás cuando no esté”

– Hablar mucho sobre la muerte.

-Hacer testamento, arreglar papeles…

– Estar más relajado y contento después de un periodo de depresión profunda. Cuando una persona decide suicidarse, comúnmente la persona ya no le importa nada y se siente más feliz.

– Visitar a amigos o familiares a los que no se veía des de hacía tiempo.

– Hablar sobre el suicidio.

Factores de riesgo:

– Antecedentes familiares de suicidio.

– Sexo: los hombres se suicidan más que las mujeres. 3 o 4 hombres por cada mujer.

– Intentos anteriores de suicidio.

– Depresión.

– Abuso de sustancias.

– Declive en la economía familiar,

– Muerte de un ser querido.

– Pérdida de una relación.

Falsas creencias sobre el suicidio:

– “La gente que habla mucho de suicidarse, luego no lleva a cabo.” De hecho en la mayoría de casos, cuando se comete un suicidio, siempre ha habido un aviso directo o indirecto.

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Carta de suicidio 2

– “Cuando alguien ha tomado la decisión de suicidarse, nadie puede impedirlo”. Como he dicho antes, el suicida no quiere acabar con su vida, solo quiere acabar con el sufrimiento. aun que pienses que no puedes ayudarle, el solo hecho de que la persona no se sienta sola, o enseñarle otras maneras de solucionar los problemas, hacerle ver que no hay nada en el mundo que no tenga solución.

La horrible experiencia de perder a alguien a través del suicidio:

Ha pasado más de un año y todavía no asimilo lo que pasó. Todavía tu ausencia me sigue doliendo. Me cuesta entender la decisión que tomaste.

Los días pasan: unos más lentos y otros más rápidos. Miro tus fotos. Te veo en unas contento, en otras reflexivo y serio. Trato de buscar en tu mirada la razón de tus actos. Todavía no hallo razón para ellos.

Puse todo de mi parte para educarte con cariño, para hacer de ti un hombre trabajador y honesto. Nunca me perdí tus actos escolares, tus graduaciones; ni dejé de acompañarte y darte ánimo cuando practicabas tu deporte favorito. Te regalé tu primera guitarra, traté de complacer tus deseos.

A lo mejor me faltó decirte cuán orgulloso me sentía por ser tu padre, de lo que significaste desde el día que me enteré que tu mamá estaba embarazada de ti. ¡Eras tan pequeñito cuando te tuve por primera vez entre mis brazos! Después… ¡Cuánto creciste! ¡Llegaste a ser más alto que yo!

Cuando fuiste creciendo traté de darte consejos sobre la vida. Me mirabas atento, escuchabas aunque te sermoneaba. Alguna vez me causaste coraje y te pegué. ¡Cuánto quisiera poderte tener cerca y esa cara que una vez abofeteé poderla acariciarla y acurrucarla en mi pecho! ¡Que aquellos gritos que te lancé, hoy se convirtieran en un “te quiero”!

Y todavía no entiendo. No te juzgo, pero… ¿Qué no pensaste en cuánto sufriríamos nosotros? ¿Por qué tomaste esa decisión tan violenta? Son preguntas que me hice en medio de mi rabia y mi impotencia. Esas preguntas y otras tantas me han causado cansancio, insomnio, tristeza. ¡Se supone que yo muriera primero!

Sigo guardando tus cosas. Me dicen que las regale, que me deshaga de ellas, pero no puedo. Ya llegará el momento. ¡Necesito vivir mi duelo! Al verlas, parece que te veo, que te oigo, que andas por la casa, que te sientas a comer con nosotros cuando los domingos nos visitabas.

Rezo por ti cada día. Pido a Dios consuelo. Tú que estás cerca de Él intercede para que mi alma vaya sanando, para que mi herida vaya cicatrizando, para que por lo menos se apacigüe el dolor que llevo dentro. Yo sé que con Su ayuda la amargura se me volverá paz.

Te quiere,

Papá”
Carta de un padre a un hijo que se suicidó.

Piensas que el querer morir, el pensar en cómo y cuando acabar con tu vida es una de las peores cosas que te pueden pasar. Pero imagina que alguien cercano al que quieres, acaba con su vida.

Se suma al sentimiento de luto propio de la perdida de un ser querido, sentimientos de confusión, culpa, remordimientos, pensamientos… ” podría haber hecho algo por evitarlo?”, “se sentía solo porqué no le tomé enserio?”, “sabía lo mucho que le quería?”, “por qué lo hizo?”

Lo cierto es que no podemos controlar del todo los actos de los demás, y a veces por mucho que pensemos que podríamos haber hecho más, lo cierto es que hay cosas inevitables y que sólo son responsabilidad de la propia persona que toma la decisión de marcharse.

¿Se supera el suicidio? Inevitablemente, igual que con la mayoría de experiencias fuertes en la vida de cualquier persona ya sean buenas o malas, uno no vuelva a ser el mismo después de perder a alguien de esta manera.

En un principio surge una tormenta de emociones, alguna de ellas contradictorias entre sí. Si la persona llevaba mucho tiempo depresiva, sufriendo, es posible que los familiares sientan tristeza, y en cierta medida, alivio. Ya no sufre más, ya no hay que preocuparse por que pueda pasar lo peor, porqué lo peor ya ha pasado. Es importante no sentirse culpable por este sentimiento de liberación ya que es natural en la mayoría de los casos.

En muchos casos, es posible que no se entienda de verdad porqué esa persona ha decidido dejar de existir, de hecho, tendríamos que ser ella para comprenderlo al cien por cien. Un paso muy importante en cualquier luto por suicidio es aceptar que nunca entenderemos del todo porqué lo hizo, y que no nos vale de nada vivir atormentados sin dejar de preguntarnos si podríamos haberlo evitado.

Quiero reunirme con él”

En muchos casos, el hecho de perder a alguien por medio del suicidio, multiplica las posibilidades de que la persona que está pasando el luto, entre en una espiral de dolor insoportable y decida quitarse la vida también. No olvidemos que el haber sufrido un suicidio cercano es un factor de riesgo para acabar cometiéndolo en un futuro. ¿Por qué sucede esto? Alguien cercano, al que queríamos nos ha mostrado una puerta de salida al dolor, y en ese momento nosotros estamos sufriendo muchísimo dolor. Si a él le ha funcionado ¿por qué no a nosotros?
Es importante que las personas que sufran este tipo de situación, tengan siempre algún tipo de supervisión, ya sea psicológica o familiar, para que estas ideas queden bajo control y no se consuman.

Para Boddah:

Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk rock que he ido siguiendo a lo largo de los años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno ha resultado cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo rock’n’roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mí no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury , a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. De hecho, no os puedo engañar, a ninguno de vosotros. Simplemente no sería justo ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo he intentado todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créeme Señor, pero no es suficiente).

Soy consciente de que yo, nosotros, hemos influido y gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcisistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño En nuestras tres últimas giras he apreciado mucho más a todo la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la frustación, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico Piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mío! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho como había sido yo.

Llena de amor y alegría , confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me he convertido yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general…Sólo porque parece que a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva.¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión, y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente. Paz, amor y comprensión. Kurt Cobain

Frances y Courtney, estaré en vuestro altar.
Por favor, Courtney, sigue adelante
por Frances,
por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero.¡Los quiero!”

Nota de suicidio de Kurt Cobain.

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Teléfono de la Esperanza en España: 902 50 00 02

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1 comentario en ““Carta de un suicida” – Origen de los pensamientos suicidas

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