baner inicio

 

El amor se expresa de muchas maneras y adopta también diversas formas y significados. Amor maternal, fraternal, amor romántico… Es este último el que suscita más interés en el mundo. ¿Porqué nos enamoramos, y porqué los “síntomas” son relativamente “comunes” en todos nosotros?

El amor parece algo inmaterial e impalpable. Pero esto no es del todo cierto. El amor tiene también su representación física en nuestro cerebro.

El papel de las hormonas:

El amor romántico involucra dos partes de nuestro cuerpo: por una parte, el cerebro y por otra, nuestros órganos productores de hormonas, como por ejemplo, la glándula adrenal o la hipófisis.

Las hormonas controlan todo o casi todo en nuestro cuerpo; seguro que te suena la adrenalina, la testosterona o la serotonina ¿verdad? Las tres son hormonas de nuestro cuerpo, aun que hay muchísimas más. Por ejemplo, la melatonina es muy conocida por la  producción de sueño, cuando nos encontramos en una situación de cansancio, secretamos melatonina, que es lo que nos dará esa sensación de sueño, y hará que nos queramos ir a dormir. Sin embargo, la luz muy clara o el estrés, hacen que se secrete menos melatonina y es lo que provocará que no podamos dormir con la luz encendida, así como en casos de ansiedad en los que se produce insomnio.

Las hormonas entonces, tienen un papel importantísimo en el fenómeno del amor. Nos provocan mariposas en el estómago, esas ganas locas de estar cerca de esa persona especial o de intimar con ella.

La oxitocina y la monogamia

La oxitocina es un tipo de hormona péptida producida en el hipotálamo. También funciona como neurotransmisor en el cerebro. Está íntimamente relacionada con los patrones sexuales, la conducta maternal y el parto y lactancia en mamíferos.

¿Pero como sabe la oxitocina cuando secretar? Las hormonas actúan cuando se las necesita ya que no pueden ser secretadas en todo momento y en las mismas cantidades. Solo necesitan un estímulo, un “aviso” de que es su momento de actuar. Por ejemplo un estímulo visual erótico puede desarrollar una excitación sexual ya que se ha producido una liberación de hormonas.

Pero, ¿qué relación tiene entonces con el amor?

Lo cierto es que diversos estudios sostienen que la oxitocina es la responsable de establecer las relacionas afectivas duraderas. No solamente con nuestra pareja sentimental, sino también con nuestros familiares y amigos, aunque no actúa de la misma manera en todos los casos.enamorado

La oxitocina nos permite tener lo que se denomina relaciones monógamas. ¿Te has preguntado alguna vez porque al inicio de una relación no tienes ojos para nadie más? Nadie te parece mejor que tu pareja, no ves ningún fallo (al menos hasta que no pasan unos cuantos meses) y crees que podéis estar juntos para el resto de vuestras vidas. De ahí viene el dicho de que el amor es ciego. Y es que la oxitocina se libera en grandes cantidades cuando empezamos una relación amorosa. Su clímax se produce durante las relaciones sexuales, y es la responsable de que después del sexo tengamos esas ganas locas de abrazar a nuestra pareja y decirle cuanto le queremos. También, motiva al hombre a buscar la satisfacción de su compañera en vez de conformarse solamente con la suya.

¿Sabes por qué los hombres se vuelven mucho más sensibles y atentos cuando están enamorados? Eso también es obra de la oxitocina, ya que hace que los hombres enamorados demuestren más empatía con los sentimientos de los demás, en especial con los de su pareja.

La dopamina y la serotonina

Pero, ¿es la oxitocina la única hormona responsable del amor romántico? Obviamente no. La dopamina y la serotonina también desempeñan un papel importante. Ambas hormonas son responsables del bienestar psicológico de la persona. Nos hacen sentir felices y como consecuencia llenos de energía. Vemos el  mundo des de una perspectiva maravillosa. Igual que en el caso de la oxitocina, estas hormonas se secretan en mucha más cantidad en las primera fases del enamoramiento. El cuerpo es incapaz de vivir con unos niveles tan altos de estas hormonas así que reacciona con una especie de metástasis decreciendo progresivamente la liberación de dichas hormonas. De hecho estos niveles tan anormales de hormonas podrían ser comparables a diversas enfermedades mentales, por lo tanto, en las primeras fases de enamoramiento estamos químicamente “enfermos”.

Por otra parte, la serotonina actúa en las emociones y el estado de ánimo. Niveles bajos de serotonina están relacionados con la depresión. Esta hormona se libera ante experiencias positivas y lógicamente, las negativas harán decrecer los niveles de ésta.

El amor es como una droga:

El amor es irracional y ciego, nos hace hacer cosas impensables que nunca hubiésemos creído capaces, nos hace pasar de la alegría exagerada a estados depresivos y ansiosos. ¿No os recuerda todo esto a un trastorno mental?

El amor es considerado también en muchos casos como una droga, y es que la mayoría de drogas también liberan en cantidades indecentes de estas hormonas.

En el caso de un consumidor de cocaína, liberará dopamina en niveles muy altos tras cada consumo. Como la dopamina nos hace sentir bien, cuando estos niveles decrezcan, este seguirá buscando el mismo nivel de la hormona repitiendo la experiencia de consumo. En el caso del amor viene a suceder algo muy parecido. Más adelante dedicaré una entrada enfocada al papel que tiene la dopamina en nuestro cuerpo, pero para haceros una idea, es la responsable de que se repitan aquellas conductas más agradables para nosotros: comer, dormir, sexo, etc. Entonces cada vez que nos acercamos, abrazamos, besamos a nuestra persona querida, nuestro cerebro libera de esta hormona haciéndonos sentir placer. En cuanto nuestro encuentro se dilata demasiado en el tiempo, parecido al caso de la adicción, entramos en un estado de ansiedad (más o menos acentuado según la persona), el cual se nos motiva a repetir la conducta agradable, es decir, volver a encontrarnos con esa persona.